Hello Poetry
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El traje blanco, dorado el pelo, La tez nevada de un serafín, Ojos azules color de cielo, Labios cual mirtos que besa abril. Dos breves años contando apenas, Dormida al dulce sol maternal Como se aduermen las azucenas Al fresco borde dei manantial. ¡Botón de rosa de Alejandría! ¡Capullo blanco de un alhelí! ¡Qué linda estabas en aquel día La vez primera que yo te vi! En tu tez blanca frescura y brillo, En tus sonrisas bondad y unción, Eras el ángel que ideó Murillo En su madona de «La Asunción». Así en aquellas tierras lejanas Miré entreabrirse tu vida en flor; ¡Yo estaba entonces sin estas canas Que son corona de mi dolor! Tus padres, locos con tus hechizos, Eran felices al verte así; Ojos azules, dorados rizos, ¡Cuánto ha pasado desde que os vi! ¡Cómo han volado los breves años! ¡Mira cual vengo con mi laúd! ¡Triste y enfermo de desengaños A tus altares de juventud! Ufana irradias gracia y belleza; Eres del alba vivo arrebol; Yo soy la noche de la tristeza ¿Cuándo ha cantado la noche al sol? Más que tus ojos, dulces y bellos, Es bello y dulce tu porvenir; ¡Tus ojos dicen con sus destellos Que no has nacido para sufrir! Te dan tus padres cual rica herencia Virtud, pureza, talento y fe; No tiene el campo de tu existencia Zarzas que aleves sangren tu pie. iVive tranquila, sueña dichosa, Un ángel vela cerca de ti Para que nunca sufra la rosa Las asechanzas del colibrí! Mil trovadores que absorto escucho, Bajo tus rejas cantar oirás, Yo sé que todos te dirán mucho Pero ninguno te querrá más. Y es que la llama de mi cariño Ha mucho tiempo que se encendió, En otras tierras, junto a aquel niño Que tanto amabas y al cielo huyó. Vive dichosa, sin desengaños, Tú no has nacido para llorar Y que tus sueños por muchos años Velen tus padres en el hogar. Avanza ¡oh niña! que en este suelo La dicha pura, de ti va en pos; Mira estos versos como el pañuelo Que en la ribera nos dice «adiós».
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En el álbum de la señorita matilde de olavarría y landazuri
El traje blanco, dorado el pelo, La tez nevada de un serafín, Ojos azules color de cielo, Labios cual mirtos que besa abril. Dos breves años contando apenas, Dormida al dulce sol maternal Como se aduermen las azucenas Al fresco borde dei manantial. ¡Botón de rosa de Alejandría! ¡Capullo blanco de un alhelí! ¡Qué linda estabas en aquel día La vez primera que yo te vi! En tu tez blanca frescura y brillo, En tus sonrisas bondad y unción, Eras el ángel que ideó Murillo En su madona de «La Asunción». Así en aquellas tierras lejanas Miré entreabrirse tu vida en flor; ¡Yo estaba entonces sin estas canas Que son corona de mi dolor! Tus padres, locos con tus hechizos, Eran felices al verte así; Ojos azules, dorados rizos, ¡Cuánto ha pasado desde que os vi! ¡Cómo han volado los breves años! ¡Mira cual vengo con mi laúd! ¡Triste y enfermo de desengaños A tus altares de juventud! Ufana irradias gracia y belleza; Eres del alba vivo arrebol; Yo soy la noche de la tristeza ¿Cuándo ha cantado la noche al sol? Más que tus ojos, dulces y bellos, Es bello y dulce tu porvenir; ¡Tus ojos dicen con sus destellos Que no has nacido para sufrir! Te dan tus padres cual rica herencia Virtud, pureza, talento y fe; No tiene el campo de tu existencia Zarzas que aleves sangren tu pie. iVive tranquila, sueña dichosa, Un ángel vela cerca de ti Para que nunca sufra la rosa Las asechanzas del colibrí! Mil trovadores que absorto escucho, Bajo tus rejas cantar oirás, Yo sé que todos te dirán mucho Pero ninguno te querrá más. Y es que la llama de mi cariño Ha mucho tiempo que se encendió, En otras tierras, junto a aquel niño Que tanto amabas y al cielo huyó. Vive dichosa, sin desengaños, Tú no has nacido para llorar Y que tus sueños por muchos años Velen tus padres en el hogar. Avanza ¡oh niña! que en este suelo La dicha pura, de ti va en pos; Mira estos versos como el pañuelo Que en la ribera nos dice «adiós».