Primero, ¡con qué fuerza
las manos verdaderas!
(La verja se ha cerrado.
Se cruzan solitarios
el corazón y el campo).
¡Con qué porfía luego,
las manos del recuerdo!
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Primero, ¡con qué fuerza
las manos verdaderas!
(La verja se ha cerrado.
Se cruzan solitarios
el corazón y el campo).
¡Con qué porfía luego,
las manos del recuerdo!
