Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
Tu brazo en el pesar me precipita, me robas cuanto el alma me recrea, y casi nada tengo: flor que orea tu aliento de simún, se me marchita. Pero crece mi fe junto a mi cuita, y digo como el Justo de Idumea: Así lo quiere Dios, ¡bendito sea! El Señor me lo da, Él me lo quita. Que medre tu furor, nada me importa: puedo todo en AQUEL que me conforta, y me resigno al duelo que me mata; porque, roja visión en noche oscura, Cristo va por mi vía de amargura agitando su túnica escarlata.
0
290
A némesis
Tu brazo en el pesar me precipita, me robas cuanto el alma me recrea, y casi nada tengo: flor que orea tu aliento de simún, se me marchita. Pero crece mi fe junto a mi cuita, y digo como el Justo de Idumea: Así lo quiere Dios, ¡bendito sea! El Señor me lo da, Él me lo quita. Que medre tu furor, nada me importa: puedo todo en AQUEL que me conforta, y me resigno al duelo que me mata; porque, roja visión en noche oscura, Cristo va por mi vía de amargura agitando su túnica escarlata.