Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
Dios te perdone al fin tanta tortura: bien que a tu mano la movió el despecho y daga fina hundísteme en el pecho, que no te sea la existencia dura. Que una vez más conozca la amargura importa poco; el corazón deshecho aprende más con su impiedad. Bien hecho; gracias, amigo, que esto me depura. Iba teniendo una sospecha vaga de que la llama del placer se apaga poquito a poco en el camino humano. Temblaba acaso por su leve abrigo, pero inquietud me ahorras, buen amigo, que de un golpe la ciegas con tu mano.
0
670
Conversación
Dios te perdone al fin tanta tortura: bien que a tu mano la movió el despecho y daga fina hundísteme en el pecho, que no te sea la existencia dura. Que una vez más conozca la amargura importa poco; el corazón deshecho aprende más con su impiedad. Bien hecho; gracias, amigo, que esto me depura. Iba teniendo una sospecha vaga de que la llama del placer se apaga poquito a poco en el camino humano. Temblaba acaso por su leve abrigo, pero inquietud me ahorras, buen amigo, que de un golpe la ciegas con tu mano.